Te extraña mi alma cegada de olvido, mientras mi mente juega con cartas polvorientas de amor infantil. Un beso en tu mejilla suave y rosada, un aleteo en mi pecho descuidado, y caigo de nuevo en la trampa de la melancolía.
domingo 4 de marzo de 2012
miércoles 29 de febrero de 2012
El día bisiesto
Llano el sentido de existencia, se diluye como una fuente el sueño de amar por siempre.
Me pregunto si será por las horas de este día inconstante, una noche especial que aumenta la nostalgia de ilusiones infantiles.
Camino por la zona oscura de la vereda, contemplo callado el matiz verde de la calle y me siento cansado de dirigir la orquesta de mis pesadillas.
Leí tantos libros de amor shakespereano, tantas corrientes de romanticismo fractal, que dejé en blanco páginas completas de mi propia realidad.
Subrayé pasajes de pasión ajena, imaginé con fiebre el tacto más allá del papel y olvidé cómo hacer el amor con un ser de carne y de piel.
Ahora la ilusión huye de mis manos candentes, mi cuerpo carente se retuerce y marchita, pues las letras pasionales se ahogan en la realidad, y la mustia expresión de aquel fuego se estremece con el frío atardecer.
Horas y horas de compañía, de caminar en el infierno citadino y vagar entre los mundos humanos me han llenado de una esperanza muerta. De vacíos glorificados.
El sol ardiente da un último giro en su ocaso.
La piel de mis letrados amantes se desvanece en este día.
Me pregunto si será por las horas de este día inconstante, una noche especial que aumenta la nostalgia de ilusiones infantiles.
Camino por la zona oscura de la vereda, contemplo callado el matiz verde de la calle y me siento cansado de dirigir la orquesta de mis pesadillas.
Leí tantos libros de amor shakespereano, tantas corrientes de romanticismo fractal, que dejé en blanco páginas completas de mi propia realidad.
Subrayé pasajes de pasión ajena, imaginé con fiebre el tacto más allá del papel y olvidé cómo hacer el amor con un ser de carne y de piel.
Ahora la ilusión huye de mis manos candentes, mi cuerpo carente se retuerce y marchita, pues las letras pasionales se ahogan en la realidad, y la mustia expresión de aquel fuego se estremece con el frío atardecer.
Horas y horas de compañía, de caminar en el infierno citadino y vagar entre los mundos humanos me han llenado de una esperanza muerta. De vacíos glorificados.
El sol ardiente da un último giro en su ocaso.
La piel de mis letrados amantes se desvanece en este día.
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Amante,
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Libros,
Romanticismo,
Shakespeare
martes 28 de febrero de 2012
No quiero olvidarte - Carta
Me voy a encontrarte entre mis cosas, acariciarte entre mis sabanas, recordar cada mirada… recortarte al amanecer.
Me voy a reunirme con tu aliento, a cerrar nuestros labios en besos de eterno amor.
Me voy a un lugar donde no existe el dolor, donde la vida pasa más lento y no nos atormenta con olvidarnos, me voy a ese lugar que soñamos.
Me voy y no te olvido, me reencuentro con tu mirada precoz, con tus ojos gigantes y brillantes, con tu sonrisa tibia y compuesta y tus gritos descontrolados y psicóticos.
Me voy a estar con nosotros, con nuestras vidas y el despertar.
Estoy en un lugar tranquilo, un espacio quieto y complaciente, aparecen tus recuerdos, tus estrellas y lunas llenas, tus madres cósmicas.
Estoy rodeado de amor, de abrazos, de consejos y buenos ratos.
Estoy en un lugar que soñamos, que construimos en nuestra cabeza, que adornamos con amor y decoramos con sueños.
Estoy aquí y no me gusta que no estés, me angustia buscarte entre soledades, entre amistades.
Recorro cada centímetro y cada kilómetro y no te encuentro, el calor de tu cuerpo se diluye con el tiempo.
Recorro mi pasado y estás vivo en mis recuerdos, estás presente en mi memoria.
Como sabio e idiota presagio me acuerdo de mis dolores y arrepentimientos y nada es tan doloroso y quema tanto como esto.
Fiel reflejo de algo que imaginé
Etiquetas:
Amor
jueves 23 de febrero de 2012
Danza Nocturna
No fui yo el que llamó
esa tarde amarga de domingo.
Mas fue mi anhelante corazón dormido
el que escogió de nuevo tropezar.
En esta noche de poco tiempo
y de mala afectuosidad
mira bien, que no sé si me arrepiento,
no lo sé... es la verdad.
Las brazas seguían en mí ardiendo,
por el alba que a la noche ahuyenta,
como el soplido de los dioses olvidados
volvió a crecer en mí tu alegría fraudulenta.
Imaginé los momentos de absolución eterna,
y recreé en mi alma eternos ayeres,
aun luchando con mi mente orgullosa
abracé el presente, tu aroma y tu piel.
Todo el mundo crece ante la crisis
y nuestro amor no podía quedar atrás,
ignoramos los encuentros fortuitos
y comenzamos de nuevo un juego de azar.
Redentor es aquel que perdona,
es quien deja la mierda atrás,
redentor es aquel que olvida
como yo no podré jamás.
Danza estas letras mi corazón hundido
brincando entre líneas de sangre y de sal,
giro en tu nombre el baile del olvido,
y espero amor mío dejarte al fin atrás.
esa tarde amarga de domingo.
Mas fue mi anhelante corazón dormido
el que escogió de nuevo tropezar.
En esta noche de poco tiempo
y de mala afectuosidad
mira bien, que no sé si me arrepiento,
no lo sé... es la verdad.
Las brazas seguían en mí ardiendo,
por el alba que a la noche ahuyenta,
como el soplido de los dioses olvidados
volvió a crecer en mí tu alegría fraudulenta.
Imaginé los momentos de absolución eterna,
y recreé en mi alma eternos ayeres,
aun luchando con mi mente orgullosa
abracé el presente, tu aroma y tu piel.
Todo el mundo crece ante la crisis
y nuestro amor no podía quedar atrás,
ignoramos los encuentros fortuitos
y comenzamos de nuevo un juego de azar.
Redentor es aquel que perdona,
es quien deja la mierda atrás,
redentor es aquel que olvida
como yo no podré jamás.
Danza estas letras mi corazón hundido
brincando entre líneas de sangre y de sal,
giro en tu nombre el baile del olvido,
y espero amor mío dejarte al fin atrás.
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